Escrito desde Tokio. En español, con mucho respeto, aunque no lo hable.
Sube, baja… y otra vez baja: el drama post-ETF
Cuando pensábamos que Bitcoin había madurado tras la aprobación de los ETF al contado en EE. UU., el mercado decidió escribir una telenovela. Desde mi escritorio en Tokio (sí, ese donde cabe apenas una taza de té), vi la gráfica saltar como pelota de ping-pong: de ¥15 millones a ¥11.7 millones, luego a ¥14.3 millones, y de nuevo hacia abajo. Una coreografía más confusa que las promesas electorales.
Nos preguntamos: ¿por qué?
Y desde aquí, mirando hacia Estados Unidos —quizás con demasiada esperanza—, me empecé a cuestionar no solo el precio del Bitcoin, sino algo más profundo: la confianza.
La inflación de EE. UU. arruina la fiesta
Todo comenzó con datos que, para nosotros en Japón, serían simplemente… “しょうがないね” (ni modo). Pero en Wall Street fue una tragedia griega: el IPC llegó al 3.1%, y el IPC subyacente al 3.3%. Resultado: adiós a la esperanza de recortes de tasas.
La Reserva Federal se puso en modo silencioso; los rendimientos de los bonos subieron y el dólar se fortaleció. Bitcoin, que odia los intereses altos, reaccionó como si le hubieran quitado el sushi favorito: vendaval total.
Yo miraba cómo los mercados estadounidenses se asustaban por datos casi irrelevantes. Como japonés criado en la estabilidad, no pude evitar pensar: ¿de verdad este es el liderazgo económico que el mundo espera?
ETF: de promesa dorada a resaca histórica
Cuando los ETF de Bitcoin se aprobaron en 2024, muchos creímos que había llegado el dinero institucional. Pero el 25 de febrero de 2025, casi 937 millones de dólares salieron en un solo día. En Japón, eso lo llamamos monosugoi(ものすごい).
¿Por qué? Muy simple: sin recortes de tasas, los bonos del Tesoro de EE. UU. se volvieron atractivos. ¿Bitcoin? De repente, demasiado riesgoso.
Era como si hubieran construido un puente hacia la adopción masiva… solo para prenderle fuego cuando cambió la curva de rendimientos. ¿Para qué tanta preparación si no están dispuestos a esperar el futuro?
Los grandes venden… y luego vuelven por más
Naturalmente, la volatilidad atrae a las ballenas. A finales de febrero, una venta de 6,800 BTC (alrededor de ¥50 mil millones) sacudió el mercado. El volumen en Coinbase se disparó y la famosa Coinbase Premium se volvió negativa. Parecía que alguien grande en EE. UU. se estaba yendo.
Pero luego… vino el rebote. Nuevas carteras con más de 100 BTC comenzaron a multiplicarse. ¿Quiénes son? ¿Qué saben que nosotros no?
Desde Tokio, es fácil sentirse como un pez pequeño en un océano muy ruidoso.
Trump: un giro, pero no el que esperábamos
Y entonces, el 20 de marzo, habló Trump. Otra vez.
En su discurso de campaña, dijo que Bitcoin era “interesante”, pero que no planeaba incluirlo como reserva nacional. También criticó la burocracia, pero sin proponer nada concreto. El mercado… ni se inmutó.
Fue como ese tío en las bodas que siempre interrumpe el brindis: impredecible, a veces simpático, casi siempre agotador.
Caótico, sí… ¿pero aleatorio? No tanto.
Todo parecía caos, pero si uno mira de cerca, había un patrón:
- La inflación golpeó las ilusiones del mercado
- Los ETF vivieron su primer gran éxodo
- Las ballenas vendieron caro y compraron barato
- Trump agitó las aguas —como siempre
¿Dramático? Sí. ¿Aleatorio? No tanto.
Desde donde estoy —en un país que aún trata de entender cómo lanzar su yen digital—, lo de EE. UU. parece más un teatro que una estrategia económica. Uno lleno de improvisación, luces, gritos… y sin guion claro.
Reflexión final: Japón observa mientras Bitcoin respira
Japón observa.
Bitcoin respira.
Y la historia… continúa.


