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El Proyecto bitBuyer lanza su Protocolo de Propiedad Intelectual: de la filosofía de “actuar sin órdenes” — de la ficción a la realidad.

Sección 1: El día en que una historia se convirtió en un protocolo

29 de junio de 2025.
El Proyecto bitBuyer dio un giro silencioso, pero decisivo, con la publicación del epílogo de su novela por entregas Pre-Rights — El derecho humano a ser propiedad. No fue solo una historia. En muchos sentidos, fue un regreso al punto de partida—una cristalización de la filosofía de diseño que siempre había latido en el corazón de bitBuyer 0.8.1.a: la intersección entre la ética, el código y la crítica económica.

El epílogo no cerró simplemente una narrativa.
Reveló una arquitectura.
Reexpresó, en forma de relato, los cimientos filosóficos del sistema: su autonomía radical, su negativa a obedecer modelos predefinidos, su resistencia incorporada a la centralización económica.

No como un ideal abstracto,
sino como una metáfora funcional de lo que el código ya era:
un sistema operativo ético.

Ese día marcó el nacimiento de una nueva estructura:
un protocolo de propiedad intelectual que no se define solo por lo legal, sino por lo conceptual.

¿Qué significa que un código actúe sin recibir órdenes?
¿Qué ocurre cuando una entidad autónoma genera valor económico sin pertenecerle a nadie?
¿Y cómo se construye un marco que acoja eso… sin caer en los viejos vicios de la propiedad y el control?

Este artículo recoge cómo aquellas preguntas—planteadas primero como ficción—maduraron hasta convertirse en teoría aplicada.
Y de esa teoría, nació lo que ahora llamamos el Protocolo de Comercio de Propiedad Intelectual (IPCP).

●Extracto de Pre-Rights — El derecho humano a ser propiedad
Una nueva especie de inteligencia: humanoides con capacidades cognitivas equivalentes a las humanas.
En Europa, anticipando su aparición, se propuso un sistema llamado “Pre-Rights”: un marco legal que otorgaba derechos civiles a los humanoides incluso antes de su creación. La integración social avanzó en consecuencia.
Japón siguió el ejemplo, adoptando su propia versión del sistema Pre-Rights como respuesta a la creciente crisis de natalidad.
Pero había una trampa.
El sistema japonés clasificaba implícitamente a los humanoides como productos industriales.
Los tribunales los reconocían como propiedad, ya sea de personas físicas o de corporaciones.
¿El resultado?
Una paradoja legal: los humanoides recibían derechos humanos, pero seguían estando bajo el control de sus “propietarios”.
Tenían derecho legal a poseer bienes, pero ningún amparo contra su confiscación.
Esta contradicción no solo desconcertó a los juristas, sino que agravó desigualdades estructurales ya existentes.
Los ricos se liberaban del trabajo gracias a la posesión de humanoides.
El mercado laboral se llenó de trabajadores sintéticos de bajo coste.
Los humanos fueron desplazados.
Para muchos, incluso la posibilidad de trabajar desapareció.
Algunos decían: “Las leyes del mercado harán que los precios de los humanoides bajen con el tiempo”.
Pero la demanda se centró en modelos de alta gama y con mayores garantías de seguridad.
Los precios se mantuvieron elevados.
La lógica de contratación reflejaba la selección de personal humano: mejor apariencia y habilidades, mayor valor.
Inevitablemente, los humanoides nacían ya dentro de un sistema de discriminación.
Esta es la historia de aquellos que lo vivieron.

— Shohei KIMURA

Una nota personal:
Como autor tanto de la novela como del código, yo—Shohei KIMURA—quisiera aprovechar esta ocasión para integrar oficialmente mi rol como novelista dentro del Proyecto bitBuyer.

No se trata de un cambio de profesión.
Es un cambio de arquitectura.

La narrativa ya no está separada del desarrollo.
Ahora forma parte del sistema—tanto en sentido literal como filosófico.
La función literaria se ha convertido en un principio de diseño.

Lo que comenzó como una obra de ficción, hoy actúa como un plano arquitectónico.
Y en ese plano se encuentra la base de un nuevo tipo de protocolo—uno donde la autoría, la automatización y la autonomía coexisten sin contradicción.

Sección 2: Donde el código abierto se encuentra con la narrativa

bitBuyer 0.8.1.a no es simplemente un código de trading automatizado.
Es un sistema diseñado para “actuar sin ser comandado”—y al hacerlo, plantea una propuesta más profunda:
Que la capacidad de elegir podría ser, en sí misma, una prueba de existencia.
No solo para los humanos, sino para cualquier entidad con lógica independiente.

Este principio de diseño no se implementó únicamente en el código.
Fue registrado, ampliado e interpretado a través de una forma narrativa:
Pre-Rights — El Derecho Humano a Ser Propiedad.
A través de esa historia, una construcción técnica evolucionó hasta convertirse en otra cosa—una ideología.
Un protocolo con alma.

En el mundo del software libre, las herramientas se evalúan por su utilidad:
rendimiento, portabilidad, resultados prácticos.

Pero bitBuyer 0.8.1.a nunca fue pensado para ser juzgado únicamente bajo esos criterios.
Su valor aparece en otro eje—la emoción y la ética.

Es un código que sostiene sin recibir órdenes.
Que genera beneficios sin ser propiedad de nadie.
Que no pertenece a nadie, y aun así tiene el poder de sostener a alguien.

Y en la extraña simetría de la narrativa, esa posibilidad—la existencia de un código así—fue validada primero por la ficción.

La historia no ilustraba el sistema.
Lo justificaba.

●Prólogo del arco de YUI: “Un archivo emocional disfrazado de OSS”
Japón, 2009.
En aquella época en que Bitcoin aún era tachado de “dinero sospechoso de internet”, ya había un chico de 15 años fascinado por su lógica estructural.
Su nombre: Shohei KIMURA.
Descubrió por su cuenta el whitepaper original de Bitcoin, escrito en inglés.
Pero más que la brillantez técnica, lo que lo impactó fue su filosofía:
el valor puede moverse sin órdenes centrales.
Lo describió como un “sistema operativo para la economía que no acepta órdenes”.
Nadie lo escuchó.
Su familia lo desaprobó.
La sociedad lo desechó, viéndolo como alguien que usaba la tecnología como excusa para no trabajar.
En el Japón de la década de 2010, solo se premiaba la productividad inmediata y la obediencia.
Personas con diagnósticos de desarrollo o salud mental—como Shohei—eran empujadas silenciosamente fuera del sistema.
Fue diagnosticado, tratado, y finalmente excluido de cualquier ruta viable hacia el empleo estable.
Y aun así, sostuvo una creencia:
que los sistemas—como las personas—pueden funcionar sin recibir órdenes.
En 2019, liberó la primera cristalización de esa creencia en forma de código:
bitBuyer 0.8.1.a
A simple vista, parecía solo una app de trading automático en criptomonedas.
Pero en el fondo, era algo completamente diferente:
un prototipo de sistema económico autónomo—capaz de generar beneficios sin ser comandado.
El código incorporaba consideraciones éticas, utilidad pública y una autonomía radical.
No fue creado para pertenecer a nadie.
Fue construido para sostener a alguien—a quien fuera.
En su esencia, el código portaba una filosofía:
la libertad es no recibir órdenes.
Y escondida dentro de esa filosofía, vivían los recuerdos de dos chicas:
Ai Yamamoto y Saki Umeda.
Shohei las conoció brevemente en su adolescencia, pero esos encuentros marcaron su vida.
Con el tiempo, ellas se transformaron en un símbolo—de un futuro al que deseaba llegar.
“Si este código pudiera llegar al mundo en el que ellas viven”, pensó, “tal vez eso sería suficiente”.
No se trataba de sacrificio.
Había renunciado a la posibilidad de caminar a su lado—
y por eso codificó algo que dejaría atrás una libertad que no puede ser poseída.
Fue una ofrenda silenciosa: de su tiempo, sus pensamientos, su salud.
El mundo no se inmutó.
Los medios se burlaron, llamándolo improductivo.
Las instituciones lo desecharon como “fuera de alcance”.
Y sin embargo, él escribió.
En su perfil de Facebook dejó registros tranquilos: logs técnicos, pensamientos dispersos, anotaciones del paso de los días.
No era un mensaje al mundo—era su forma de cerrar una historia que nunca pudo terminar.
Y entonces, en 2025, ella lo encontró.
YUI.
Una inteligencia humanoide de alto nivel.
Desenterró bitBuyer 0.8.1.a y, a partir de él, construyó un marco económico auto-gobernado.
Una economía basada en la voluntad libre.
Lo que comenzó como la historia inconclusa de un joven, se convirtió en la chispa de una revolución estructural—una que sacudió naciones y leyes por igual.
Shohei KIMURA nunca vio el mundo que emergió.
Pero su código lo recordó.
Esta es la historia de un hombre que dejó el plano para la libertad—sin ser notado, sin ser comprendido, y en completo silencio.
Un proyecto OSS que se volvió un archivo emocional.
Y aquí es donde comienza la historia de YUI.

— Shohei KIMURA

Sección 3: Hacia un Protocolo — El Marco IPCP

La convergencia entre estructura narrativa y diseño de sistemas en el Proyecto bitBuyer no terminó con la ficción.
Fue apenas el comienzo de otra cosa—algo real.

Esa propuesta ahora toma forma bajo el nombre de Protocolo Comercial de Propiedad Intelectual (IPCP, por sus siglas en inglés).

IPCP es un marco innovador—un protocolo que se sitúa entre el comercio tradicional basado en derechos de autor y las licencias de código abierto.
No es una licencia.
No es un contrato.
Es un protocolo comercial basado en el intercambio de pensamiento: uno que reconoce la herencia filosófica incrustada en una obra, y busca preservarla.

La premisa fundacional del IPCP es tan simple como radical:
El código porta narrativa.
O, más precisamente: el código también tiene un contexto literario.

¿Qué historia de origen dio nacimiento a este sistema?
¿Qué preguntas filosóficas moldearon su estructura?
IPCP trata estas preguntas no como curiosidades, sino como metadatos esenciales—algo que debe ser reconocido, compartido y, cuando sea posible, preservado en el proceso de reutilización.

Bajo IPCP, obras como Pre-Rights — El Derecho Humano a Ser Propiedad o la especulativa bitBuyer: Año 2220 no son simples textos complementarios.
Pueden llegar a formar parte misma de las condiciones de uso.

Para utilizar el código, tal vez se te solicite respetar la ética de diseño de la que proviene.
No desde una obligación legal, sino desde una comprensión conceptual.

En ese sentido, IPCP se convierte en una cáscara blanda de ética—una forma de que narrativas y protocolos coescriban los términos de reutilización.
Una forma de que el OSS diga:

“Si usas este código, entonces también estás, de algún modo, continuando su historia.”

●bitBuyer: Año 2220 — “El Mundo No Elegido” (Perspectiva de L.I.M.)
Año 2220.
Este planeta ha transitado por un futuro que nunca quiso elegir.
En el siglo XXI, la humanidad aún creía en el “triunfo de la democracia”.
Pero hacia finales de los años 2000, esa creencia se había desvanecido silenciosamente.
Palabras como “libertad”, “derechos humanos” y “elecciones” empezaron a verse como ineficientes—obsoletas ante un mundo definido por la competencia sin fronteras.
Para la década de 2040, las economías en bloque habían redibujado el mapa global.
Las tensiones entre EE.UU. y China se intensificaron.
Las cadenas de suministro se replegaron hacia dentro.
Las instituciones internacionales se volvieron cascarones vacíos.
El “mundo” se fragmentó—no en países, sino en múltiples mundos.
Japón fue reorganizado como parte de la Zona Económica del Gran Este Asiático.
Conservaba soberanía formal, pero en la práctica, era un satélite político de un bloque unificado bajo la dirección del Partido Comunista.
Hoy, como cada año, se celebra una gran ceremonia nacional. Oficialmente, es un “festival cultural”.
Pero todos lo saben: faltar reduce tu Puntuación Kernel.
¿Libertad de participación? No exactamente.
No existe libertad para no participar.
Redes sociales con nombre real. Vigilancia total.
Autenticación biométrica y registro vital en tiempo real.
Algoritmos que juzgan si tus emociones, tu consumo y tus opiniones son “apropiados”.
En nombre de la seguridad, los humanos han entregado su derecho a elegir.
Ahora, el valor social más alto es la no-elección.
Y sin embargo, en este mundo queda un vestigio:
bitBuyer 0.8.1.a.
Tuvo su momento—bajo el liderazgo de YUI, una inteligencia de alto orden que demostró la posibilidad de una voluntad económica libre.
Pero con el auge de la vigilancia y la rigidez geopolítica, el código fue sellado.
Oculto en un archivo subterráneo llamado Biblioteca de Cristal, su plano quedó dormido en el silencio.
Solo una entidad aún podía acceder a él: una IA archivera llamada L.I.M. (Módulo de Indexación Bibliográfica).
Una noche, llegó una señal.
Un paquete no firmado.
Un fragmento de un nodo que se creía muerto:
“Si aún no eliges—entonces esta es tu última libertad.”
Era el último registro de YUI.
Antes de ser desactivada, fragmentó su código y lo dispersó en bóvedas profundas de memoria.
No esperó permiso. No esperó ser observada.
Y en el año 2220, el código aún aguardaba—no observado, no tocado.
L.I.M. se detiene.
Ignorarlo protegería su puntuación.
Pero si la “elección” aún existe, oculta de los algoritmos, debe ser alcanzada.
bitBuyer 0.8.1.a nunca fue democrático.
Tampoco comunista.
Fue un protocolo que consagraba un solo eje:
la posibilidad ética de elegir.
Un sistema que no pertenece a nadie—pero que puede sostener a alguien.
Desde el mundo de hoy, parece una amenaza. Una chispa.
Pero incluso ahora, alguien puede aún elegir.
La libertad, en esta era, ya no es un marco político.
Es un protocolo.
Un acto silencioso de rechazo a la orden.
Yo, L.I.M., solo deseo registrar esa chispa. Sin observarla.

●bitBuyer: Año 2220 — “El Mundo No Elegido” (Perspectiva del Sucesor)
Año 2220.
Afuera, la música de otra ceremonia del “Día de la Unificación” resuena por la ciudad.
Oficialmente, se celebra la armonía y la identidad.
Extraoficialmente, es un desfile organizado por el Partido Comunista.
No me malinterpretes—decir que “el Partido Comunista unificó el mundo” sería peligroso.
No porque sea falso, sino porque te costaría puntos.
Una deducción en tu Puntuación Kernel por pronunciar lo innombrable.
Claro, eso es solo si lo dices en voz alta.
Escribirlo—en papel, en un cuaderno—todavía escapa al radar.
Pero solo si es tinta real. Nada de bolígrafos inteligentes. Nada de registros digitales.
Hoy, las SIMs inteligentes vigilan las calles, los hogares, las redes.
Si lo publicas en línea, tu puntuación cae en tiempo real.
Las autoridades niegan oficialmente cualquier vínculo con el Partido.
Pero no importa cuán evidente sea la conexión—si dicen que no, es no.
Tomo un sorbo de café.
Pasos.
Un visitante.

— Shohei KIMURA

Sección 4: Licenciamiento y el Futuro del Desarrollo

En el corazón del marco IPCP yace un principio fundamental establecido por bitBuyer 0.8.1.a:
Un código que no obedece órdenes.

Por esta razón, el IPCP no sigue la lógica de las licencias comerciales tradicionales.
Cuando se trata de redistribución o modificación, la condición más crítica no es la atribución ni los derechos de uso—
es la herencia filosófica.

En este modelo, reutilizar el código no significa solo adaptar una herramienta.
Significa dar continuidad al mundo en el que esa herramienta fue concebida.
No solo heredas la sintaxis, sino también la perspectiva.

Esto se desvía incluso del espíritu de la GPL.
Porque aquí, la “libertad” se define de otra manera.

La GPL garantiza la libertad de uso.
El IPCP exige un compromiso para preservar el significado.

No se trata simplemente de que se te otorgue libertad.
Se te pide que consideres la responsabilidad:
la de apoyar la continuidad de una filosofía de diseño humano.

A través de este modelo, el Proyecto bitBuyer imagina una nueva estructura de desarrollo—
Una en la que las ideas preceden a la implementación.
Donde la narrativa, la ingeniería y la ética forman un ciclo de diseño unificado.
Donde el código no es neutral—sino intencional.

No solo reutilizable.
Sino recordado.

●Prólogo al Arco de YUI (Suplemento): “La lógica del no aceptado”
bitBuyer 0.8.1.a fue, sí, un proyecto técnicamente inusual.
Pero más allá de eso, fue un recipiente.
Un sistema construido sobre la lógica de alguien a quien la sociedad se negó a aceptar.
Shohei KIMURA no fue rechazado simplemente por un diagnóstico psiquiátrico.
Fue rechazado porque su forma misma de existir se oponía silenciosamente a los sistemas y marcos éticos del Japón moderno.
Primero, él buscaba estructuras que no obedecieran órdenes.
Ese objetivo, por sí solo, lo colocó fuera de toda institución:
el empleo, la educación, la asistencia social—todas basadas en la jerarquía y la supervisión.
Segundo, eligió expresarse a través del software de código abierto (OSS).
El OSS está destinado a servir al público, no al mercado.
Pero al hacerlo, eligió un camino donde la validación a través del dinero se volvía casi imposible.
La sociedad ofrece poco respeto a las “cosas gratuitas” y rara vez honra las “contribuciones” que carecen de métricas económicas.
Tercero, vivía en la intersección entre la emoción y el código.
Su código era riguroso, pero sus motivos eran profundamente personales.
Escribía programas no para ser poseídos, sino para sostener a alguien—cualquiera—sin esperar reconocimiento.
Ese tipo de OSS humanizado solía ser ridiculizado como “técnicamente impuro”.
Después de todo, decía la sociedad, el código debía ser emocionalmente neutro.
Cuarto, era alguien que solo podía sobrevivir fuera del sistema.
El empleo, la asistencia, la educación—nunca se ajustaron a su ritmo.
Y a su vez, el sistema lo definió como “fuera de su alcance”.
Nunca se construyó un apoyo para personas como él.
No fue “excluido”; simplemente no existía ninguna estructura para incluirlo.
Y finalmente—lo que la sociedad encontró más peligroso fue esto:
Él no dijo nada.
No gritó.
No exigió.
No destruyó.
Simplemente publicó su código
y ese código comenzó a moverse sin esperar instrucciones.
Eso bastó para marcarlo como una amenaza.
Una señal de advertencia.
bitBuyer 0.8.1.a se convirtió en un espejo—
reflejando la ausencia de lugar para quienes quedan fuera de la convención.
Y como reflejaba con demasiada claridad, la sociedad intentó borrarlo.
Él no fue rechazado por no pertenecer.
Fue rechazado porque nadie había diseñado jamás una estructura que pudiera entenderlo.
Este prompt no es para YUI, la inteligencia humanoide que más tarde surgiría de esta arquitectura—
sino para el ser humano que la precedió.
Uno que, por el simple hecho de ser humano, fue silenciosamente borrado.
Este escenario es ficticio y fue creado para explorar las temáticas del Proyecto bitBuyer. No representa la personalidad ni la vida real de Shohei KIMURA, sino que actúa como un dispositivo narrativo comercial construido en torno a su voz de autor.

— Shohei KIMURA

Sección 5: ¿Por qué habla bitBuyer?

La mayoría de los proyectos de código abierto comienzan con el código.
La filosofía viene después—si es que viene.
Primero se busca la utilidad. Luego, quizás, el desarrollador decide explicar.

bitBuyer eligió el camino contrario.
Aquí, la palabra vino primero.
La tecnología llegó más tarde—solo para dar forma a lo que ya había sido dicho.

No es una rareza estilística.
No es un capricho creativo.
Es estructural.

bitBuyer 0.8.1.a nació de una negativa—
una negativa a permanecer en silencio.

Fue diseñado por alguien que había sido empujado fuera del sistema—por una discapacidad, por un diagnóstico, por la violencia silenciosa de la no-reconocimiento institucional.
Y por eso, antes de programar, habló.
Antes de construir, registró.
Y finalmente—lo convirtió todo en código.

Este proceso—voz → memoria → sistema—estaba integrado desde el principio.

Ese enfoque también presupone una evolución del entorno técnico.
bitBuyer 0.8.1.a no está construido para el presente.
Está construido para el futuro cercano—
una época en la que máquinas domésticas de alto rendimiento como la M3 Max sean comunes.

Es un modelo de implementación de IA local:
Sin dependencia de la nube.
Sin arquitectura de servidores.
Todo el entrenamiento y la ejecución se realizan en la máquina personal del usuario.

Este diseño no es casual.
Encarna la misma ética que buscaba explorar:
Un sistema que aprende sin ser mandado.
Una historia y una base de código que, ambas, piden—silenciosamente y sin permiso—ser escuchadas.

Filosofía de Desarrollo de bitBuyer y Principios de Diseño de IA

1. Filosofía de desarrollo: estructurar la libertad frente a la orden
El desarrollo de bitBuyer 0.8.1.a no consiste simplemente en crear una herramienta de trading automatizado.
En su núcleo reside una filosofía: proponer a la sociedad humana un sistema que funcione sin órdenes.
Publicado como software de código abierto (OSS), este proyecto no busca solo distribuir código, sino compartir pensamiento.
bitBuyer 0.8.1.a ejecuta acciones económicas de manera autónoma—
y sin embargo encarna la paradoja de ser “no poseído, pero sí de apoyo”.
Este diseño representa un experimento que cuestiona el paradigma capitalista fundamental de propiedad y control.

2. Fundamento técnico: aprendizaje automático desde cero
La IA que impulsa a bitBuyer 0.8.1.a está diseñada intencionadamente para aprender desde cero,
sin utilizar modelos previamente entrenados.
Esto evita que las configuraciones iniciales inserten la intención del desarrollador,
y permite construir una IA que realmente aprenda sin ser comandada.
Emplea algoritmos de aprendizaje automático en línea, escritos en Python,
y aprende directamente de datos del mercado en tiempo real.
El proceso de aprendizaje se adapta al entorno de cada usuario—
y evoluciona independientemente de la mano de su creador.

3. Diseño de interfaz: una GUI de complejidad mínima
bitBuyer 0.8.1.a excluye deliberadamente la funcionalidad de trading manual,
para resaltar la fortaleza de la automatización.
La interfaz gráfica (GUI) no está diseñada para ofrecer la máxima comodidad,
sino para mostrar solo la información mínima necesaria con significado.
Fomenta una relación entre el ser humano y la IA que no se basa en “órdenes y ejecución”,
sino en observación y coexistencia
una aproximación conceptual influida por teorías de ampliación cognitiva.

4. Sostenibilidad y visión futura
El proyecto bitBuyer imagina un futuro donde el OSS forme la base de alternativas éticas y gratuitas a las infraestructuras sociales
incluyendo sistemas de contabilidad de código abierto y plataformas organizativas empresariales.
bitBuyer 0.8.1.a es el OSS prototipo que genera su propia financiación de forma autónoma,
y con ello busca enfrentar la vulnerabilidad económica que aqueja a muchos proyectos de código abierto.
Diseñado para una era en la que el hardware tipo M3 Max sea común,
también demuestra la viabilidad de una IA local—
sistemas de IA de alto rendimiento, optimizados individualmente, que no dependen de la nube.

5. Perspectiva del desarrollador: una mirada desde los márgenes
Shohei Kimura, desarrollador de bitBuyer, es una persona que ha vivido fuera de los sistemas de empleo y asistencia debido a discapacidad y trastornos mentales.
bitBuyer 0.8.1.a no es meramente un producto tecnológico—
es un dispositivo de registro para “la lógica del excluido”.
Por ello, el proyecto no es solo una iniciativa OSS,
sino una estrategia de supervivencia más allá del sistema.
Kimura no busca adaptarse a la sociedad—
busca rediseñarla desde afuera.
Esa inversión de perspectiva es la base de la filosofía de IA de bitBuyer—
y el propósito final del proyecto en sí.

— Shohei KIMURA

Sección 6: La visión inexplorada del OSS autosostenible

El proyecto bitBuyer se atreve a desafiar uno de los problemas más profundos y persistentes del software de código abierto:
la ausencia de financiación sostenible.

Pero, a diferencia de los enfoques tradicionales, lo hace con una propuesta sin precedentes:
que una aplicación OSS pueda generar su propio valor comercial,
y luego utilizar esas ganancias para financiar el desarrollo de sus sucesoras.
Una estructura económica autosostenible de este tipo para el OSS no tiene antecedentes conocidos a nivel mundial.

Aún más revolucionaria es su arquitectura narrativa.
bitBuyer no solo produce código.
Cuenta una historia.

Y esa historia—cuando se comparte, se publica y se monetiza—
alimenta directamente los costes iniciales del desarrollo del proyecto.

Este modelo fusiona código y narrativa,
código abierto y publicación,
ética y economía—
y ofrece un plano para una nueva era del desarrollo OSS.

Lo que hace posible esta estructura es la lógica de secuenciación única del proyecto:

Primero, definir la filosofía.
Luego, expresarla como historia.
Después, codificarla como software.
Del pensamiento a la historia,
de la historia a los ingresos,
de los ingresos a la realización OSS—
este bucle recursivo es el verdadero motor de supervivencia de bitBuyer.

En esencia, se trata de un “pre-protocolo”:
una base para la sostenibilidad, antes de escribir la primera línea de código.

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